Hola amigos:
Me encantaría mantener la web bastante mejor de lo que lo estoy haciendo. Lamento muchísimo la larga espera de las muchas novelas que me esperan en “asuntos pendientes”, al igual que la ceremonia de entrega de los premios blognovelas del año.
Desgraciadamente, he pasado un penoso verano de excesivo trabajo. Mientras otros disfrutan de unos días de descanso durante los meses de julio y agosto, yo no solo no he podido disfrutar de esas vacaciones, si no que además mi jefe aumentó las horas de trabajo (y encima sin cobrarlas ¡si es que soy tonto!)
¿Y por qué no me ha dado vacaciones? pues muy sencillo. El muy cabrón pretendía que le reparara toda la flota de camiones antes de que me finalizara el contrato, y eso ocurre esta semana. Hoy me ha dado la carta informándome de que prescindirá de mis servicios, porque “necesita una persona que mayor capacidad de trabajo”. ¡Pero qué pretendía el muy hijode…!
Bueno, disculpad. Nada de esto tiene que ver con este blog y lo que nos ocupa, pero trato de desahogar mi frustración. Lo bueno es que ahora tendré todo el tiempo del mundo para dedicar a la web. O eso pensaba yo, porque para redondear un día perfecto, al llegar a casa me encuentro con que el ordenador ha dicho basta. ¡Petó! Caput.
De modo que nuevamente lamento comunicar que hasta que logre resolver esta situación (intentar repararlo o bien adquirir uno nuevo -cosa bastante complicada si ahora me voy al paro-) no podré dedicar tiempo a la web. Confio en que al menos pueda recuperar los archivos que tenía en el ordenador. Me jodería bastante tener que volver a escribir los nuevos capítulos de Taxi 327, y es que, como buen tonto que soy, no hice copia de seguridad.
Desde el oscuro rincon de un ciberlocutorio, os saluda afectuosamente:
Ángel J. Blanco.





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