
El escritor y académico Miguel Delibes ha fallecido esta mañana en su domicilio vallisoletano y rodeado de sus seres queridos. Delibes murió tranquilo y sin sufrimiento, ya que se encontraba sedado porque su estado de salud empeoró en la tarde del miércoles.
La capilla ardiente del escritor y académico de la lengua ha sido instalada en el Ayuntamiento de Valladolid, la ciudad que le vio nacer. El Consistorio de la ciudad ha declarado tres días de luto por el fallecimiento de Miguel Delibes y las banderas ya ondean a media asta.
Miguel Delibes Setién nació en Valladolid en octubre de 1920, y su muerte como escritor tuvo lugar en 1998 como él mismo dice en las páginas del primer tomo de sus obras completas definitivas, publicado en octubre de 2007. “Aunque viví hasta el año dos mil…, el escritor Miguel Delibes murió en Madrid el 21 de mayo de 1998, en la mesa de operaciones de la clínica La Luz”.
Ese día le operaron de un cáncer de colon que fue lo que finalmente se lo ha llevado. Atrás quedan miles de páginas escritas que radiografían los paisajes y los habitantes de la tierra que le vio nacer y de la que nunca se despegó, porque él era como el árbol, que crece donde se le planta.
Su carrera comenzó en 1941, cuando entró a trabajar como caricaturista en el diario local “El norte de Castilla”. No lo haría como redactor hasta tiempo después, y tras lograrlo, continuó su ascenso hasta convertirse en director del periódico, entre los años 1958 y 1963, momento en que abandonó el cargo para dedicarse por entero a la literatura.
Su primera novela “La sombra del ciprés es alargada” recibió el premio Nadal en 1947. Desde entonces y hasta el final de su carrera, cientos de personajes e historias inolvidables salieron de su pluma, ágil y fructuosa, y multitud de sus personajes han acabado encarnándose en la gran pantalla.
¿Quién no recuerda al pequeño “príncipe destronado” de “La guerra de papá”? ¿o el inolvidable Azarías de “Los santos inocentes” que le valió a Paco Rabal el premio a la mejor interpretación masculina en el Festival de Cannes?.
Decenas de premios han sido otorgados a su obra y su persona a lo largo de su carrera. La ministra de cultura Ángeles González-Sinde lamentaba tras su muerte que Delibes no haya recibido el Nobel de literatura, único galardón de renombre con el que no ha sido condecorado. Porque los demás, los ha obtenido todos: el Príncipe de Asturias, en 1982; el Premio de las Letras de Castilla y León, en 1984; el de las Letras Españolas, en 1991; y en 1993, el Premio Cervantes, el más prestigioso galardón para escritores de habla hispana.
Su pérdida para mí resulta incluso más significativa, por la cercanía relativa que tenía con su persona. Él era mi vecino. Su vivienda se encontraba a escasos cien metros de donde yo vivía siendo niño, y en aquella época, era habitual encontrarme con él mientras paseaba por la calle.
Mi amor por la lectura nació con él. La primera novela que me mandaron leer en el colegio fue una obra suya, y mientras recorría “El camino” de su mano, algo en mí comenzó a crecer que me llevaría a devorar todos los libros que llegaban a mis manos, y años más tarde, a querer transmitir mediante la palabra las historias que se creaban en mi imaginación.
Miguel Delibes nos ha dejado huérfanos de palabras. Pero nos ha quedado un rico legado con el que poder disfrutar y aprender.
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